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Nidia
Muñoz Alemán
Promesa
olímpica del
taekwondo
YOEL
TEJEDA PÉREZ
"Es una atleta
con gran disposición, entrega, amor por
la actividad, ambición por competir y
hacerlo bien, lo que la ha convertido en
una de las principales taekwondocas de
Cuba".
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Con solo 20 años Nidia Muñoz
ha mostrado gran nivel.
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Así comentaba a
Granma tiempo atrás
el entrenador Ramón Arias sobre
su alumna Nidia Muñoz Alemán (-57 kg),
quien ganó
el oro en
el Abierto de Holanda para
ratificarse como una de las principales
esperanzas cubanas al podio olímpico en
Londres.
Nidia (La
Habana, 8 de mayo de 1991) entró al
equipo nacional con 17 años y su debut
fue harto difícil en
el Campeonato Mundial de
Copenhague’09. Allí pagó la novatada
tras perder en su
primera pelea
frente a una atleta de Turquía. Después
de ese
primer año de adaptación y de
ganar un poco más de "maldad" en su
forma de descifrar los combates, la
capitalina, quien prefiere las técnicas
de giro y con la pierna delantera,
no tuvo un notorio 2010.
En diciembre de
ese año salió del
bache deportivo con su sólida
actuación en la Copa Educador, donde
resultó la más destacada, lo que sirvió
de preámbulo a su exhibición, un mes más
tarde, en
el tope con
el equipo inglés en la Ciudad
Deportiva.
Comenzaría
entonces a recorrer un camino que la
llevó a coronarse en los IV Juegos del
ALBA (17-30 de julio del
2011), pero en los Panamericanos
de Guadalajara (14-30 de octubre), se
quedó fuera del
podio. La inmediata reacción de
esta contratacadora por excelencia
respondió al voto de confianza de sus
entrenadores, pues consiguió
el metal dorado en
el Preolímpico de Querétaro
(18-20 de noviembre) y la plaza para la
cita londinense, su
primera incursión bajo los cinco
aros.
¿Cómo te iniciaste en
el taekwondo?
Vivía en Aldabó
y mi mamá trabajaba en La Habana Vieja.
Como llegaba muy tarde a la casa no
quería que mi hermano y yo estuviéramos
por la calle y nos inscribió a los dos.
Yo seguí, pero mi hermano lo dejó por
una lesión en un pie. Entonces me
llevaron a una competencia, gané y seguí
ganando. Competí en los pioneriles, los
escolares, perdí un solo escolar en mi
tercer año en la categoría 15-16, aunque
alcancé
el bronce. Luego obtuve oro en
campeonatos nacionales y juveniles.
¿Cuánto ha influido
el apoyo de tus padres?
Mucho. Siempre
me han apoyado en los buenos y, sobre
todo, en los malos momentos. Son muy
atentos, mi padrastro es
el "pateador" y mami la psicóloga
personal. Nadie en mi familia es
deportista, todos son químicos, nada que
ver.
¿Cuál es tu sueño?
Ser campeona
olímpica y mundial. |