Pedroso quiere
pasar inadvertido
POR ANNE-MARIE GARCIA
—especial para Granma Internacional—
EL misterio en torno a la condición
física del cubano Iván Pedroso, campeón olímpico de
salto largo, complace a este atleta de carácter
discreto que quiere pasar inadvertido.
"Algunos se preguntan si estoy en
buena forma, si estoy viejo, pero prefiero que no
hablen de mí, así me preparo tranquilo y sin
presión", dijo Pedroso a Granma Internacional,
antes de viajar a Europa donde intervendrá en unas
cuatro competencias con vistas a Atenas.
Medallista de oro en los Juegos de
Sydney '2000, con registro de 8,55 metros, el
saltador de 31 años no le da mayor importancia al 8º
lugar logrado en el Mundial bajo techo de Budapest
en marzo, con marca de 8,09 metros.
"No puedo negar que una derrota
siempre afecta, pero me recuperé, sólo pienso en
regresar poco a poco para estar al tope en Atenas.
Quiero ser el primer cubano en retener el título
olímpico en atletismo."
Tras ganar la pasada temporada los
Panamericanos con 8,23 metros, Pedroso renunció por
lesión en la final del Mundial al aire libre en
París, en septiembre del 2003, pero le incomoda que
piensen que su etapa pasó. "¡Que lo digan!", expresó
alzando los hombros.
Y agregó: "Después de los 30 años un
saltador alcanza la plenitud, saca los beneficios de
los años de trabajo y tiene la malicia de la
experiencia".
Pedroso se supera con el ritmo de la
competencia, aunque reconoció que a veces no domina
los nervios, se desconcentra y pierde lucidez y no
logra rectificar errores.
No mencionó a ningún rival en
particular. "Los respeto a todos pero no le temo a
nadie ni hago fijación con ninguno, cualquiera puede
dar un gran salto y más en una final olímpica,
aunque hay que contar conmigo hasta el último
salto", comentó.
El habanero comenzó el atletismo con
12 años en las carreras de fondo. Los profesores
decían que tenía poca estatura, pero Milán Matos, su
entrenador actual, avizoró el talento para el salto.
Hoy en día mide 1,72 metros, e
impresiona menos que sus ilustres predecesores, los
estadounidenses Mike Powell y Carl Lewis, con casi
1,90 metros.
"Compensa la pequeña estatura con
buena técnica, rapidez y explosividad", comentó un
día Powell, el recordista mundial de la especialidad
con 8,95 metros. Pedroso tiene 8,70 metros como
mejor salto de por vida.
"El récord de Powell es la
frustración de mi carrera, hace unos años me
obsesioné con eso pero resultó negativo. Aprendí la
paciencia, cada cosa llegará en su momento, además
en unos juegos olímpicos lo primero es ganar el
oro", comentó el cubano.
Pedroso ostenta cuatro títulos
mundiales al aire libre y cinco bajo techo, y desde
el retiro de Sotomayor, plusmarquista mundial de
salto alto, es el líder del atletismo isleño, aunque
no lo admita.