GRANMA INTERNACIONAL 1997. EDICION DIGITAL La Habana. Cuba
![]()
Cuando al Che lo hicieron
COMANDANTE
PEDRO A. GARCIA
IBA 1957 por los mediados cuando el mando del Ejército
Rebelde decide formar una nueva columna y encargar de su
dirección, con el grado de capitán, a
Ernesto Guevara. Ramiro Valdés pasaba a ser capitán y con su pelotón entraba en
mi columna escribiría Che años más tarde, también Ciro Redondo era
ascendido a capitán, mandando otro pelotón.
Como segundo jefe de la columna fue designado Lalo Sardiñas, quien capitaneaba también
la vanguardia. El destacamento guerrillero estaba constituido por 75 hombres. Sin armas,
descalzos, casi desnudos, los demás compañeros les llamarían Los descamisados del Che,
El desalojo campesino...
Lo primero que hacemos es una práctica de tiro confesarán a un periodista
varios fundadores de la columna décadas después, y solo Ciro Redondo da en el
blanco. El Che se sube en una piedra y dice con esa ironía tan suya: Tengo a la gente
lista para el combate.
También por aquellos días, llegaban del Llano noticias terribles: el fracaso de la
apertura de un segundo frente guerrillero en la Sierra Cristal, plan concebido desde
inicio de 1957 por Frank País, y la muerte de tres valerosos combatientes clandestinos en
las calles de Santiago de Cuba: Josué País, Floro Bistel y Salvador Pascual.
Acerca de esto último, Fidel escribiría a Frank: En una hoja aparte va un sentido
y emocionado testimonio de solidaridad que nuestros oficiales te hacen llegar en nombre de
todos los combatientes. Nos hirió de cerca y muy hondo el cruento zarpazo. Enardeció los
ánimos y no es poco lo que ha influido en el tremendo espíritu combativo de estos
días.
TESTIMONIO DE SOLIDARIDAD
Fragmentos de la carta enviada por los combatientes del Ejército Rebelde al
compañero David (Frank País).
Querido hermano:
En circunstancias como estas es difícil encontrar las palabras, si las hay, para expresar
un sentimiento tal como lo experimentamos en lo más profundo de nuestras almas. Tal vez
un fuerte y silencioso abrazo podría sustituirlas y expresar aún más. No pudo ser el
abrazo, igual que a ti tampoco te fue posible ver a tu heroico hermano por última vez,
por estar en tu puesto de combate.
Si el destino nos lo permite, juntos iremos un día a su tumba para decirle a él y a toda
esa legión de Niños Héroes, que hemos cumplido con esta primera parte de la lucha y que
con la misma entereza y espíritu de sacrificio nos disponemos a culminar la obra de
nuestra generación, teniéndolos a ellos como fiscales supremos de nuestros actos
futuros.
(...) Todos admiramos el valor sereno con el que afrontaste las amarguras de esta semana
trágica. Para nosotros, los revolucionarios, el desahogo está en la lucha.
(...) Estamos muy orgullosos y contentos contigo por lo bien que estás dirigiendo todos
los trabajos. Y en cuanto a la Sierra, cuando se escriba la historia de esta etapa
revolucionaria, en la portada tendrán que aparecer dos nombres: David y Norma (Celia
Sánchez).
Sierra Maestra, julio 21 de 1957.
PONLE COMANDANTE
La anterior carta la firmaron todos los oficiales del Ejército Rebelde que sabían
hacerlo, cada uno en su respectiva columna. Al poner los grados de los componentes de la
segunda de ellas, relataría el Che, Fidel ordenó simplemente: Ponle
comandante, cuando iban a poner el suyo.
De ese modo informal y casi de soslayo, quedé nombrado comandante de la segunda
columna del Ejército Guerrillero, la que se llamaría número 4 posteriormente... La
dosis de vanidad que todos tenemos dentro hizo que me sintiera el hombre más orgulloso de
la Tierra ese día. El símbolo de mi nombramiento, una pequeña estrella, me fue dado por
Celia, junto con uno de los relojes de pulsera que habían encargado a Manzanillo.
Al nuevo destacamento guerrillero le encomendaron tenderle un cerco a una tropa enemiga,
pero esta ya se había alejado de la zona. Su primera misión victoriosa fue el asalto y
toma del cuartel de Bueycito, el 31 de julio de 1957. Un día antes, en Santiago de Cuba,
era asesinado Frank País.
Los integrantes de la columna 4 no sabrían la noticia hasta que regresaron a su
campamento serrano. Che escribiría años después: De tal manera acababa una de las
vidas más puras y gloriosas de la Revolución cubana... Con Frank País perdimos uno de
los más valiosos luchadores pero la reacción ante su asesinato demostró que nuevas
fuerzas se incorporaban a la lucha y que crecía el espíritu combativo del pueblo.
EPILOGO DE UNA ESTRATEGIA
La trayectoria combativa del Che en los primeros reveses y acciones victoriosas, sus
cualidades personales, determinaron para que Fidel depositase en el médico argentino
responsabilidades superiores.
Fue así como se ganó los grados de Comandante y jefe de la segunda columna que se
organizara en la Sierra Maestra; fue así como comenzó a crecer su prestigio, como
comenzó a adquirir su forma de magnífico combatiente que hubo de llevar a los grados
más altos en el transcurso de la guerra, expresó el Comandante en Jefe.
El Jefe de la Revolución veía en él no solo al soldado valeroso y audaz, sino también
al maestro y educador de nuevos combatientes y al artista de la guerra revolucionaria que
meses después protagonizaría extraordinarias proezas militares: la invasión con Camilo
y la fulminante campaña de Las Villas que culminó con el ataque y rendición de Santa
Clara.
En él estaban presentes, además, las enseñanzas de la Sierra Maestra, que luego se
multiplicarían en nuevos jefes y destacamentos guerrilleros que trasladaron a todo el
país, junto a las tácticas y estrategias, las convicciones revolucionarias y unitarias
desarrolladas por Fidel.
![]()