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C R I M E N  E N  B A R B A D O S

La Habana. 4 de octubre de 2001

El Parlamento exige justicia por el crimen de Barbados

• En sesión extraordinaria convocada por cumplirse el 25º aniversario de ese hecho, aprueba erigir monumento en memoria de las víctimas • Ratifica adhesión de Cuba a los doce instrumentos internacionales en materia de terrorismo

LA Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) aprobó por unanimidad este 4 de octubre una declaración en la que se demanda justicia para las 73 víctimas del acto terrorista contra un avión de Cubana frente a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976, planeado por los connotados contrarrevolucionarios Luis Posada Carriles, actualmente preso en Panamá, y Orlando Bosh, radicado en Estados Unidos.

El presidente Fidel Castro asistió a la sesión extraordinaria del órgano legislativo, convocada por cumplirse el 25º aniversario del horrendo crimen, y en la que también se ratificaron siete convenios y protocolos internacionales de lucha contra el terrorismo, con lo cual Cuba se adhirió a los 12 instrumentos jurídicos en esta materia adoptados por las Naciones Unidas.

La Asamblea Nacional acordó asimismo construir un monumento que perpetúe la memoria de los mártires de Barbados.

Cuba tiene razones y la fuerza moral necesaria para exigir justicia por el crimen de Barbados, señala la Declaración, leída por el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón.

Destaca que el seis de octubre de 1976, un avión de Cubana de Aviación fue objeto de un cobarde sabotaje que lo hizo estallar en pleno vuelo cerca de Barbados, que provoco la muerte de todos sus tripulantes y pasajeros, entre ellos jóvenes ganadores del Campeonato de Esgrima de Centroamérica y el Caribe y un grupo de estudiantes guyaneses.

Indica que las 73 víctimas todavía aguardan por que se haga justicia, pues los principales culpables aún no han sido sancionados y continúan una carrera criminal que no ha cesado y se extiende ya por más de cuatro décadas.

Puntualiza el documento que los que concibieron, planearon y dirigieron la acción genocida tenían un largo expediente de terrorismo desde que, en los años sesenta, empezaron a practicarlo a sueldo de la CIA.

Sus reponsabilidades, agrega, en la voladura del avión cubano y el asesinato a sangre fría de todos los que en él viajaban, son conocidas por el Gobierno de Estados Unidos, que posee sobre ello informaciones que mantiene en secreto, como reconocio en un documento oficial el 23 de junio de 1989 el Departamento de Justicia de esa nación.

Denuncia el texto que pese a sus notorios antecedentes —que incluyen graves delitos cometidos dentro del territorio norteamericano—, al dictamen contrario de la Fiscalía General y a la oposición de importantes medios de prensa estadounidenses, uno de ellos, Orlando Bosch, desde hace más de 10 años, por decisión del entonces presidente George Bush, reside en EE.UU. y desde allí continúa su infame oficio sin que nadie lo moleste.

Puntualiza que este cabecilla, convencido de que disfruta de total impunidad y otros conocidos terroristas, con el respaldo de la llamada Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), anuciaron en un diario de Miami, a toda página, el pasado 22 de agosto, que seguirían utilizando contra Cuba todos los medios y métodos a su alcance sin excluir el terrorismo y la violencia.

Igualmente la Declaración señala que Luis Posada Carriles, después de escapar de la cárcel venezolana donde esperaba juicio por el caso del avión cubano, pasó inmediatamente a trabajar para la Casa Blanca bajo las órdenes directas de Oliver North en actividades clandestinas que EE.UU. realizaba en Centroamérica, como la operación encubierta Irán-Contras.

Al presentar el texto, Alarcón explicó que el desaparecido Jorge Más Canosa, presidente de la FNCA, pagó 50 mil dólares para la evasión de Posada de la prisión de máxima seguridad en Venezuela.

La Declaración parlamentaria subraya que Posada Carriles dirigió los ataques con bombas contra varias instalaciones turísticas en Cuba y planificó un atentado contra el presidente Fidel Castro y contra miles de estudiantes panameños con motivo de la Cumbre Iberoamericana del año pasado.

Señala que cuando el mundo entero repudia el brutal ataque del 11 de septiembre, cuando en las Naciones Unidas se adoptan resoluciones condenatorias y los gobiernos declaran la intención de castigar acciones semejantes y evitar su repetición, la Asamblea Nacional demanda que la lucha contra el terrorismo sea verdadera, y que responda a una genuina voluntad de eliminarlo en todas partes y en todas sus formas y manifestaciones. El texto reafirma que Cuba tiene razones y posee la fuerza moral necesaria para exigir que se haga justicia en cuanto al crimen del seis de octubre de 1976 para reclamar que el esfuerzo internacional contra el terrorismo sea sincero, consecuente, sin dobles raseros, sin discriminaciones racistas, sin prepotencias, sin manipulaciones fraudulentas.

Finalmente puntualiza que la Isla seguira denunciando a sus asesinos y exigiendo su castigo.

Numerosas y emotivas fueron las intervenciones de los 522 diputados asistentes, quienes junto a familiares de los fallecidos; de los cinco cubanos presos y acusados injustamente en EE.UU. por supuesto espionaje y a Juan Miguel González —padre del pequeño Elián, el niño que estuvo secuestrado por la mafia cubano-americana de Miami—, entre otros invitados, guardaron un minuto de silencio en honor a las víctimas del sabotaje de Barbados.

RATIFICADA ADHESIÓN DE CUBA A LOS DOCE CONVENIOS INTERNACIONALES CONTRA EL TERRORISMO

La Asamblea Nacional ratificó siete convenios y protocolos internacionales de lucha contra el terrorismo, con lo cual Cuba se adhirio a los 12 instrumentos jurídicos en esta materia adoptados por las Naciones Unidas.

Anteriormente, el Gobierno cubano se había adherido a tres de estos convenios y dos estaban ya en proceso de presentación a la ONU.

Alarcon leyó al respecto un comunicado del presidente Fidel Castro, en el que se señala que luego de un pormenorizado análisis realizado sobre los Convenios y Protocolos internacionales en materia de terrorismo, se decidió que el Gobierno de Cuba se adhiera a esos acuerdos.

Los siete instrumentos ratificados por el Parlamento cubano son:

-Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, suscrito en La Habana el 16 de diciembre de 1970.

-Convenio Internacional de toma de rehenes, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1979.

-Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima, firmado en Roma el 10 de marzo de 1988.

-Protocolo para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de las plataformas fijas emplazadas en la plataforma continental, suscrito en Roma el 10 de marzo de 1988.

-Convenio sobre la marcación de explosivos plásticos para los fines de detección, suscrito en Montreal el primero de marzo de 1991.

-Convenio Internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de diciembre de 1997.

-Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el nueve de diciembre de 1999.

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