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Cuba
no olvida a las víctimas del terrorismo
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Este 6 de octubre, en la Plaza de la Revolución,
los habaneros rendirán honores a las 73 personas
asesinadas ese día en 1976, cuando una nave de
Cubana de Aviación fue hecho estallar en pleno
vuelo por terroristas cuyos crímenes siguen
impunes
POR
SONIA SÁNCHEZ - de Granma Internacional
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Cuba,
víctima del terrorismo perpetrado por la
contrarrevolución cubana radicada en Miami y
respaldada por el gobierno nortemamericano,
recuerda en estos días el horrendo acto
terrorista que el 6 de octubre de 1976 hizo
estallar en pleno vuelo un avión CUT 1201, de
Cubana de Aviación que cayó al mar con 73
personas a bordo frente a las costas de Barbados.
Luis
Posada Carriles, el responsable del atentado que
costó la vida a todos los que viajaban en la nave
—en su mayoría jóvenes deportistas—, aún
está pendiente de ser ajusticiado por su larga
trayectoria terrorista contra la Isla.
Posada
escapó de una cárcel venezolana en 1985, ayudado
por la Fundación Nacional Cubano-Americana.
Y aún
hoy, luego de ser probado que intentaba asesinar,
junto a otros tres mercenarios, al presidente
cubano Fidel Castro durante la X Cumbre
Iberoamericana, permanece arrestado en Panamá sin
ser sometido a juicio y apoyado por la mafia
miamense que presiona para salvarlo, una vez más,
de sus acciones criminales.
En
esa ocasión, entró al país istmeño con
documentación falsa para intentar contra la vida
de Fidel en un acto previsto para celebrarse en el
Paraninfo de la Universidad de Panamá, donde
miles de estudiantes y personal acádémico, entre
otros, hubieran también muerto bajo los efectos
de ocho kilógramos de explosivos descubiertos por
la policía local.
Las
autoridades cubanas presentaron todas las pruebas
sobre esos planes.
Posada
Carriles, de 72 años, confesó al periódico
estadounidense The New York Times ser autor
de varios atentados a centros turísticos de la
mayor de las Antillas en 1997. "La CIA nos
enseñó todo, todo; nos enseñó a utilizar
explosivos, a matar, colocar bombas; nos entrenó
en actos de sabotaje".
Por
su parte, el gobierno de Mireya Moscoso rechazó
la solicitud de extradición a La Habana de Posada
Carriles y sus cómplices Gaspar Jiménez, Pedro
Crispín Remón y Guillermo Novo, alegando que
estaban sujeto a proceso en su país.
Moscoso,
además, ha dicho a medios periodísticos que
Posada Carriles no sería enviado a la Isla porque
podría ser condenado a pena de muerte, sanción
no contemplada en la legalidad panameña.
Sin
embargo, la Fiscalía de Cuba se comprometió a no
solicitar una pena mayor de 20 años de privación
de libertad.
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